El Reglamento General de Circulación se actualiza para adaptarse a una realidad que ya forma parte del día a día de ciudades y municipios: la movilidad es cada vez más diversa. En una misma calle conviven peatones, bicicletas, vehículos de movilidad personal, motocicletas, turismos, transporte público y vehículos profesionales.
Esta reforma pone el foco en los llamados usuarios vulnerables de la vía, es decir, aquellas personas que, por su forma de desplazarse o por sus características físicas, tienen mayor riesgo de sufrir lesiones graves en caso de accidente. En este grupo se incluyen peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal.
El objetivo general es claro: reforzar la seguridad vial y ordenar mejor la convivencia entre todos los usuarios, tanto en vías urbanas como interurbanas.
Vehículos de movilidad personal: más regulación y más seguridad
Uno de los cambios más relevantes afecta a los vehículos de movilidad personal, como los patinetes eléctricos. La nueva normativa fija en 15 años la edad mínima para conducir un VMP.
Además, se establece el uso obligatorio del casco y del chaleco reflectante durante la noche o en situaciones de baja visibilidad. En el caso de los profesionales que utilicen estos vehículos para trabajar, como algunos repartidores, el chaleco reflectante deberá utilizarse siempre.
También se exige que estos vehículos lleven siempre encendido el alumbrado. Esta medida busca mejorar su visibilidad, especialmente en entornos urbanos donde conviven con peatones, bicicletas y vehículos a motor.
Para los ayuntamientos, estos cambios suponen un nuevo marco de referencia a la hora de ordenar la circulación de VMP, informar a la ciudadanía y reforzar la seguridad en calles, carriles bici y zonas compartidas.
Motoristas y ciclomotores: equipamiento más seguro
Los usuarios de motocicletas y ciclomotores también se ven afectados por la actualización normativa.
En vías interurbanas será obligatorio el uso de guantes de protección para conductores y pasajeros. Además, el calzado cerrado será obligatorio en todo tipo de vías. Esta medida tiene un objetivo preventivo evidente: reducir lesiones en caso de caída o accidente.
También se establece que los cascos de los usuarios de ciclomotores deberán estar homologados, no solo certificados. En la práctica, esto refuerza la exigencia de utilizar equipamiento que cumpla con mayores garantías de seguridad.
En el ámbito profesional, los riders que desarrollen su actividad en motocicleta deberán llevar chaleco reflectante en todo momento, reforzando así su visibilidad durante la jornada laboral.
Cinturón de seguridad: menos excepciones
La reforma elimina algunas exenciones al uso del cinturón de seguridad. A partir de ahora, conductores de taxi, vehículos de mercancías y vehículos de enseñanza de la conducción deberán utilizarlo en todo momento.
Aunque pueda parecer una modificación menor, tiene un mensaje claro: el cinturón sigue siendo una de las medidas más eficaces para reducir lesiones en caso de accidente, también en desplazamientos cortos o habituales dentro del entorno urbano.
Cambios en pasos de peatones y caminos escolares seguros
Uno de los aspectos más directamente relacionados con la ciudad afecta a los pasos de peatones con semáforo. Como norma general, no podrá coincidir la luz ámbar intermitente para vehículos con la luz verde para peatones.
Esta medida pretende reducir situaciones de ambigüedad y mejorar la protección de quienes cruzan a pie. En la práctica, busca que el peatón tenga una referencia más clara y segura en los cruces regulados por semáforos.
La reforma también reconoce jurídicamente los caminos escolares seguros. Se definen como vías acondicionadas por la autoridad competente para facilitar que niños y niñas puedan desplazarse a sus centros educativos caminando, en transporte público o mediante medios de movilidad no motorizados.
Este reconocimiento puede ayudar a reforzar proyectos municipales orientados a mejorar la seguridad vial en entornos escolares, reducir la dependencia del vehículo privado y fomentar hábitos de movilidad más saludables desde edades tempranas.
Autocaravanas: regulación del estacionamiento
La nueva normativa también regula la maniobra de estacionamiento de las autocaravanas. Estos vehículos no podrán extender elementos que sobresalgan de su perímetro, deberán descansar únicamente sobre sus neumáticos y no podrán verter fluidos procedentes del habitáculo.
Aunque esta medida puede tener especial impacto en municipios turísticos, también afecta a la gestión urbana del espacio público. La clave está en diferenciar entre estacionar correctamente y realizar usos que exceden la ocupación permitida de la vía.
Vías interurbanas: protección ante adelantamientos e incidencias
En vías interurbanas también se introducen medidas relevantes. Cuando un vehículo adelante a un ciclista, deberá reducir la velocidad al menos 20 km/h respecto al límite de la vía. Además, en calzadas con más de un carril por sentido, deberá cambiar completamente de carril y mantener la separación lateral de 1,5 metros.
También se regula la forma de actuar al rebasar vehículos inmovilizados por accidente, avería, auxilio, mantenimiento o regulación del tráfico. En estos casos, se deberá dejar una separación lateral de 1,5 metros y reducir la velocidad al menos 20 km/h respecto al límite existente.
Otra novedad es la regulación del carril de emergencia en situaciones de retención. Cuando los vehículos circulen muy despacio o estén detenidos, deberán colocarse de forma que dejen un espacio central libre para permitir el paso de policía y servicios de emergencia.
Bicicletas en ciudad: más visibilidad y más distancia de seguridad
La reforma también introduce medidas específicas para mejorar la seguridad de los ciclistas.
En vías urbanas, los ciclistas circularán preferentemente por el centro del carril. Esta medida puede resultar llamativa, pero tiene una explicación sencilla: aumentar su visibilidad y reducir situaciones de riesgo, como adelantamientos demasiado ajustados o aperturas de puertas de vehículos estacionados.
Además, los vehículos a motor deberán dejar una distancia mínima de 5 metros respecto a los ciclistas que circulen delante en el mismo carril. Esta separación busca evitar situaciones de presión o aproximación excesiva, especialmente en calles estrechas o con tráfico lento.
Otra novedad importante es que, en calles de un solo carril con velocidad limitada a 30 km/h o inferior, los ayuntamientos podrán permitir la circulación de bicicletas en ambos sentidos, siempre que exista señalización previa. Esta posibilidad puede ayudar a mejorar la conectividad ciclista en zonas urbanas, aunque requerirá una correcta planificación y comunicación.
Entrada en vigor
El real decreto aprobado por el Consejo de Ministros entrará en vigor el día 1 de octubre de 2026, excepto los artículos referidos al alumbrado obligatorio para VMP y al casco homologado para usuarios de motocicletas que lo harán el 1 de octubre de 2027.
Por su parte, el artículo relativo a la obligación de guantes de protección homologados se hará efectivo cuando entre en vigor la orden ministerial que regule sus especificaciones técnicas; mientras tanto, se utilizarán guantes de protección de las mismas características de los que se usan en la actualidad.
Una reforma orientada a la convivencia vial
La actualización del Reglamento General de Circulación refleja una idea de fondo: la movilidad ya no puede entenderse únicamente desde el vehículo. Las ciudades y municipios necesitan normas que tengan en cuenta la convivencia entre distintos usuarios, la protección de quienes son más vulnerables y la necesidad de adaptar la regulación a nuevas formas de desplazamiento.
Para las administraciones locales, estos cambios plantean también un reto de gestión. Será necesario informar a la ciudadanía, adaptar la señalización cuando corresponda, revisar criterios de ordenación urbana y facilitar que las nuevas obligaciones se comprendan correctamente.
La seguridad vial no depende solo de aprobar nuevas normas. Depende también de que esas normas se comuniquen bien, se integren en la vida cotidiana y ayuden a construir espacios urbanos más seguros, claros y compartidos.


